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Mostrando entradas de julio, 2025

El enigma de Ispal

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  Ispal fue el nombre fenicio de Sevilla allá por el siglo VIII a.C. De ahí derivó a la Híspalis romana, a la Isbiliya musulmana y, finalmente, al apelativo de la Sevilla contemporánea. Sin embargo, el origen de los topónimos, es decir, de los nombres de lugares, sobre todo cuando son tan antiguos, es algo a poner en duda. Por ejemplo, España vendría del fenicio Isephanim, transformado por los romanos en Hispania y traducido como “tierra de conejos”. Pero esta es una cuestión que algunos lingüistas rebaten señalando que bien podría significar otra cosa, como “tierra de batir metales”, o incluso que proviniera de algún nombre local, de algún topónimo que los nativos hubieran puesto a sus entidades geográficas.  Del mismo modo, podríamos conjeturar que Ispal no fuera el nombre que los fenicios le pusieron a Sevilla, voz que significaría “tierra llana”, sino que provenga de una realidad anterior que estos asimilaron. Incluso, poniéndonos a especular, mucho más antigua, relevante,...

La conquista del polo sur

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  Probablemente sepamos más de Marte que de la Antártida, aunque ningún ser humano haya llegado hasta allí. Posiblemente, quien más y quien menos esté al corriente de que el monte Olimpo de Marte es el más alto del sistema solar, o conozca el valle Marineris como el conjunto de cañones que circunda el ecuador del planeta. Sin embargo, no tengo tan claro que el común de la población pueda nombrar aunque sea un accidente geográfico de la masa de tierra más al sur. Desde luego, hay más obras de ficción ambientadas en Marte que sobre la Antártida. Bastantes más. El polo sur geográfico resulta tan inhóspito, tan impenetrable, las temperaturas tan bajas, las condiciones tan extremas, que quién se atreve a viajar a la Antártida, a pesar de situarse en nuestro mismo mundo, bajo nuestra misma atmósfera, quién está en condiciones de hacerlo. Científicos, aventureros… pocos más. He conocido de primera mano a personas que se preparaban para enfrentarse al K2, pero a nadie que haya arrostrado t...