Juventud
Juventud, divino tesoro. ¿Quién la pillara? No obstante, seamos claros. La mayoría de las personas que conozco concuerdan en lo mismo. El cenit, la edad en la que se sintieron mejor, fue alrededor de los treinta, si acaso hasta los treinta y cinco. El cuerpo sigue respondiendo bien, se mantiene la plenitud física. Los dramas y los apasionamientos se han apaciguado, las obsesiones han quedado atrás, se comprende mejor la vida, muchas de las preguntas y de las dudas han devenido resueltas, se controla mejor el tempo y el ritmo de la existencia. Mas, aunque hoy en día lo concibamos así, históricamente los treinta ya no era juventud, implicaba que se había llegado a la mediana edad. Incluso en algunos contextos se comenzaba a ser respetable. Si nos atenemos a las estadísticas, hasta el siglo XIX, e incluso en algunos países todavía en el XX y aún en el XXI, la esperanza de vida se hallaba entre los treinta y los treinta y cinco. Esto es, la mitad de la población, si no más...